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¿Cómo Aprenden los Perros?

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Los Dos Tipos de Aprendizaje en Perros

1. Aprendizaje por asociación (respuesta emocional)

 

Ejemplo humano: Los humanos también aprendemos por asociación. Cuando conocemos a alguien por primera vez, hacemos una asociación, ya sea positiva, negativa o neutra. Si hemos disfrutado de la interacción con esa persona, tendremos más probabilidades de sentir felicidad al volver a verla. Si juzgamos que la persona es problemática o buena para discutir y nos la volvemos a encontrar, es posible que sintamos ese pequeño nudo en el estómago: hemos construido una asociación negativa con esa persona.

 

Comparación entre humanos y perros: Los perros perciben el mundo del mismo modo, quizás con mayor intensidad, porque carecen del filtro del pensamiento racional. Están haciendo asociaciones constantemente: seguro, peligroso, neutro, o bueno para mí, malo para mí, neutro. Estas asociaciones afectan las decisiones que toman y las reacciones que tienen frente a varias situaciones y estímulos del ambiente.

 

Ejemplo en perros: Un ejemplo común de aprendizaje asociativo en perros es la reacción que tienen frente al plato de comida. Si tomamos un plato de comida, la mayoría de los perros saltarán en un ataque de felicidad. Esto se debe a que han aprendido que este plato particular siempre predice la hora de la comida. La comida es sabrosa, así que les encantan los platos. En otras palabras, los perros asocian los platos con la conducta de comer.

 

Lo más sorprendente, es que podemos manipular las asociaciones de los perros con las cosas. Por ejemplo, a la mayoría de los cachorros les son indiferentes las correas; cuando ven por primera vez una correa de nailon de 1. 80 m con una hebilla en el extremo, tienen una asociación neutra con esta. Pero existen formas de enseñar al perro a que adore algo. ¿Cómo? Ajuste la correa y ofrécele premios o llévalo de paseo.  Cada vez que le pongas la correa, sácalo a pasear o entrégale premios hasta quitarle la correa. Rápidamente el cachorro advertirá que la correa significa diversión, y ¡bingo! Habrás enseñado al cachorro a amar las correas.

 

Lo inquietante es que el aprendizaje por asociación también funciona a la inversa.  Puedes enseñarle a un perro a detestar o sentir miedo de las correas, si constantemente las utiliza para corregirlo o atarlo a ellas.

 

¿Qué significado tiene esto para nosotros?

Las implicancias de esto son tremendas. Todo lo que hacemos alrededor del perro influye en las asociaciones que hacen.

 

Este es un buen ejemplo: supongamos que estamos paseando a nuestro perro y este reacciona al ver a otro perro de una forma que nos desagrada. Podría tratarse solo de ladridos de entusiasmo, por ejemplo, pero no nos agrada. Gritamos “¡No!” y le damos un correctivo con la correa. Esto sucede cada vez que vemos a otro perro. Al poco tiempo, la reacción del perro frente a otro empeora; ladra, gruñe y se abalanza porque hemos construido una asociación negativa: perros igual dolor. En otras palabras, hemos enseñado al perro a sentir miedo o aversión por otros perros.

 

Esa es la principal desventaja de usar castigos: tiene muchos efectos adversos no deseados. Por ejemplo, construye una asociación negativa con quien ejerce el castigo, deteriorando el vínculo entre la persona y el perro. Esto no quiere decir que el castigo no funcione; es solo que el aprendizaje asociativo o emocional siempre viene de la mano.

 

¿Qué podríamos hacer a cambio si nuestro perro gruñe o se abalanza sobre otro perro? Revertir su asociación negativa con los demás perros. Los premios son una buena opción, pero el perro podría estar demasiado perturbado como para recibir premios. Si ponemos una araña frente a una persona con aracnofobia, tendrá dificultades para escuchar las instrucciones de sentarse y dejar de gritar. Pero si la araña está a 6 metros de distancia, la acercamos por períodos cortos, y distraemos a la persona fóbica mediante una conversión o con chocolates, las cosas probablemente tendrán mejores resultados.

 

El proceso es el mismo con los perros que sienten miedo o molestia con respecto a algo. Esto se llama desensibilización e involucra las 3 Ds: distancia, duración y distracción. Alejamos al perro del objeto que lo disgusta, procuramos que la situación sea breve, y lo distraemos con premios y voz alegre.

 

Debemos tener presente que no lo estamos recompensando por su conducta molesta; está demasiado perturbado como para controlar su comportamiento. Estamos tratando de cambiar su estado emocional para que no sienta la necesidad de actuar así y después podemos pedirle una conducta alternativa.

 

 

2.- Aprendizaje por consecuencia (acción)

 

Ejemplo humano: Podemos prometerle a un escolar que la próxima semana lo llevaremos a tomar un helado para celebrar su buen informe de calificaciones. Al tomar el helado, el niño entenderá que está siendo recompensando por las notas que obtuvo la semana pasada, gracias al trabajo realizado durante varios meses.

 

Comparación entre humanos y perros: Un perro jamás podría entender lo anterior, pues escapa a su capacidad de conectar eventos en el tiempo. Al igual que nosotros, los perros aprenden por medio de consecuencias, pero para los perros la consecuencia debe ser inmediata.

 

Ejemplo en perros: Supongamos que ayudamos a nuestro perro a sentarse, utilizando nuestra mano como señuelo (luring). A continuación, empezamos a buscar el premio por ahí. Al entregar el premio cinco segundos después, el impacto se ha perdido, porque durante esos segundos transcurridos, el perro estornudó, olisqueó el suelo y apartó la mirada hacia la izquierda. De la nada, ha aparecido un premio. En lo que a él respecta, obtuvo el premio por mirar a la izquierda. Finalmente, le enseñaremos a nuestro perro a sentarse, pero le tomará un tiempo. O, como es de esperar, puede que terminemos con un perro que se sienta y mira a la izquierda.

 

¿Qué significado tiene esto para nosotros?

Que necesitamos precisión e inmediatez al adiestrar a los perros. Esta es la razón por la cual utilizamos el sonido del clicker o un marcador verbal como el “¡Bien!”: para indicarle al perro el instante preciso en que ha ganado el premio. Estos marcadores “marcan” un momento. Una vez hecho click o ¡Bien!, no importa si demoramos unos pocos segundos en entregar el premio, porque el perro sabe el motivo por el cual lo ha obtenido. Utilizamos el aprendizaje por asociación para enseñarle al perro que el click o el ¡Bien! significan que un premio está por venir; asociamos el marcador con los premios. Cada vez que escucha el marcador, obtiene un premio. Rápidamente el perro entenderá que dicho marcador (sonido click o palabra ¡Bien!) quiere decir premio, que predice la llegada del premio.

 

El mundo desde la perspectiva del perro

Entonces, los perros aprenden de dos formas: por asociación/emoción y por consecuencia/acción. Y debido a estos dos tipos de aprendizaje, es que los perros perciben al mundo de dos maneras: lo que es seguro/bueno para mí vs. lo que es peligroso/malo y lo que funciona vs. lo que no funciona.

 

Seguro vs. peligroso. Esta visión de vida proviene del aprendizaje por asociación. Cuando castigamos a un perro por orinarse en la alfombra en nuestra presencia, no entienden adentro/afuera; aprenden que no es seguro orinar en nuestra presencia, pero sí lo es cuando no estamos alrededor.

 

Lo que funciona vs. lo que no funciona. Este enfoque proviene del aprendizaje por consecuencia. Todos los perros miran fijamente al refrigerador como una estrategia para abrirlo. Después de un tiempo, se dan por vencidos, porque no funciona; este jamás se abre. También miran fijamente a las personas cuando están sentadas a la mesa. Cada cierto tiempo, alguien se rinde y les da algo de probar. Quedarse mirando a las personas mientras estas comen suele funcionar, así que continúan haciéndolo.

 

¿Qué significado tiene esto para nosotros?

Los perros no hacen cosas que nos desagradan porque son traviesos, testarudos, ni para vengarse de nosotros. Esto es un mito. El mundo de los perros es seguro o peligroso y las cosas funcionan o no. El bien y el mal no tienen cabida en la ecuación, porque los perros no tienen pensamiento abstracto.

 

Los perros solamente hacen lo que es seguro y funciona para ellos. Eso es todo.

 

Si el perro ladra para que le lancemos la pelota y lo hacemos, podemos estar seguros de que lo volverá a hacer. Si ignoramos sus ladridos, finalmente se dará por vencido e intentará otra cosa. No está tratando de ser odioso, solo está haciendo lo que funciona.  Si le pedimos a un perro que se siente y no lo hace, no está siendo obstinado, simplemente aún no está bien adiestrado.

 

En otras palabras, los perros son perros, no personas. Por eso, se paciente con tu perro y ten cuidado con las cosas a las que prestas atención y las que ignoras, y pronto tendrás a un amigo de cuatro patas relajado, alegre y bien enseñado.

 


 

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Gracias! ☺

 

 

Magdalena Prieto Vivanco

Médico Veterinario

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